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Mariá Elia Escobedo
Leticia's mother

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General Manuel Castillo, Leticia's grandfather.

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The private sepulcher for the Castillo family in the
Capilla de Santa Maria, Ixcaquistla, Puebla.


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Dr. Escobedo, William Jarvis, Leticia Escobedo, María Elia Escobedo Parents of the bride at the “Pedir la Mano.”


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Family at “Pedir la Mano” (asking for Leticia’s hand).


 

LETICIA'S MOTHER TELLS HER FAMILY STORY IN HER OWN LANGUAGE
 

La Familia del General Antonio Sánchez Gamboa

"Así como ésta hay como centenares de anécdotas..."

El Gral. Antonio Sánchez Gamboa estudió la carrera de las armas en el Colegio Militar en la ciudad de México. Fue una persona muy fiel a sus superiores y por su arrojo y valentía, sus grados fueron en campaña. Otros los ordenó el Sr. Licenciado don Benito Juárez. Ambos hombres tenían los mismos ideales: defender la bandera de México hasta el útimo momento de sus vidas.

Mientras estaba de descanso en Ixcaquistla, estado de Puebla, se enamoró de la señorita Juana Palacios, con quien más tarde contrajo matrimonio. Tuvieron dos hijos, Antonio y Manuel. Después que nació Manuel, el general murió en campaña. Su viuda contrajo nupcias con un señor apellidado Castillo. Como pretendió ponerles a sus hijos el apellido de su nuevo esposo, Antonio, que es el hijo mayor, se puso furioso, pues heredó el carácter agresivo y decidido de su difunto padre. Hizo su maleta, le ensilló a un caballo, salió de la hacienda y desapareció por años.

Su hermano menor Manuel aceptó el apellido Castillo, que no le pertenecía, pero tuvo otros hermanos que sí fueron Castillo. Siendo mayor fue enviado a la capital del estado donde estudiaban los hijos de la gente pudiente en el mejor colegio. Era costumbre que la gente de este nivel socioeconómico tuviera casa en la ciudad, el pueblo y el casco de la hacienda. La dirección de la casa en Puebla fue calle Horno del Vidrio, número 20.

Antonio regresó a la casa siendo capitán del ejército mexicano y, lo mismo que su padre, sus grados fueron adquiridos en combate por su arrojo y valentía. Sus mayores decían que había nacido con el don de mando y cuando estaba en combate tenía la costumbre de gritar a la tropa: "¡No se me arruguen! ¡Vencer o morir! ¡Adelante, mis valientes!" Siempre tenía el sable en la mano derecha y el rifle en la izquierda. Se unió con don Porfirio Díaz para combatir al ejército francés. De acuerdo con su general en jefe, decidieron tomar Las Carboneras, desobedeciendo las órdenes de Díaz. Cada uno tenía su regimiento. Discutían la forma de atacar porque los dos regimientos carecían de parque; sólo disponían de sables, machetes y bayonetas como única defensa. En tales condiciones se desarrolló el combate y constituyó la derrota más denigrante sobre el ejército francés.

El Gral. Porfirio Díaz, siendo presidente de la República de México, pudo observar que el Coronel Gamboa era muy temido y afamado tanto en el medio militar como en el civil. Comandaba mucho, siendo muy solicitado y seguido por la gente de los pueblos. Porfirio Díaz jamás quiso darle el grado de general que le correspondía por el recelo que sentía por él.

El hermano menor, Manuel, estudiaba en Puebla. Como su madre ya estaba vieja y enferma y se encontraba imposibilitada para sus labores en el campo, Manuel regresó a Ixcaquixtla donde se encontró con doña Juliana Gil. Se enamoraron y casaron. Fue una boda de mucho renombre en la región y procrearon siete hijos: Delfina, Concepción, José Manuel, Antonio, Catalina, Julia y Alfonso.

Antonio se casó con la señorita Concepción Marín; el matrimonio no tuvo hijos. Cuando nació su sobrino José Manuel, Antonio se sintió muy feliz y desde muy pequeño lo enseñaba a montar a caballo. Siendo un poco mayor lo trasladaron a Puebla y estudió en el mismo colegio donde estudió su padre. Antes que José Manuel cumpliera los 18 años de edad, murió su tío Antonio. Porfirio Díaz, Presidente de México, ordenó traer a don Manuel Castillo y le ofreció la diputación federal, la cual aceptó. Como él era conocido por las relaciones de su hermano con el Presidente, don Manuel Castillo ganó las elecciones de la diputación federal. Una noche salió a comer con el diputado suplente, regresó a su casa y falleció esa madrugada a pesar de que gozaba de buena salud. Más tarde se supo que el diputado suplente lo había envenenado para disfrutar la suplencia de la diputación, pero este caso no se llegó a comprobar.

El joven José Manuel, al morir su padre, tuvo que regresar a la hacienda para hacerse cargo de la familia. Cuando Porfirio Díaz se enteró de todo esto, ordenó que se le diera al joven José Manuel el cargo de Jefe Político de la región de la Mixte, Ixcaquixtla y Tepexi. Concurrieron todos los caciques y jefes de toda la región para felicitar a don José Manuel Castillo por ser el descendiente directo del General Sánchez Gamboa y Coronel Gamboa por tomar el mando de la región.

Desgraciadamente, estalló la revolución de 1910 y le ordenaron a José Manuel reunir tropas y concentrarse en la ciudad de Puebla. Enviaron emisarios a todos los pueblos donde les decía que había necesidad de tomar las armas nuevamente para defender "nuestros ideales". De la noche a la mañana se encontraba con un regimiento en sus manos y se dirigió a Puebla, donde le asignaron un mesón donde quedaron acuartelados. Don José Manuel empezaba a ver qué partido tomar. Lo llamaron de la Jefatura Militar para imponerle el grado de Mayor, le equiparon a su tropa con caballos, armas y parque que se usaban en ese tiempo y le ordenaron esperar órdenes para ver hacia dónde lo mandaban. En tales circunstancias se enteraron los generales Almazán y Aguilar, quienes pidieron hablar con él, porque Porfirio Díaz había abandonado el poder, saliendo en un barco para Francia. Los que quedaban en el poder eran traidores a la patria.

El Mayor José Manuel Castillo Gil se reunió con sus oficiales que ya tenían grados anteriormente. Habían decidido reunirse en Tehuacán. A la una de la madrugada decidieron salir de Puebla. Tomando sus caballos de las riendas y jalando con la mano, caminaron lo más despacio posible para no ser detectados, pues ya desde ese momento estaban en contra del nuevo gobierno. Revolucionó durante diez años en los estados de Veracruz, Oaxaca y parcialmente de Chiapas. Con mucho orgullo escribo estas líneas para recordar lo que los viejos revolucionarios narraban. Su primer grado a Coronel se lo dio el Gral. Aguilar en batalla. El Gral. Manuel Castillo Gil fue muy querido por sus superiores, sus oficiales y soldados. Jamás abandonó a sus heridos en la línea de fuego hasta que los recogían. Ordenaba la retirada personalmente hasta el último momento.

Su hermana Delfina se quedó al mando de la hacienda mientras hubo operaciones militares. En la propia hacienda siempre hubo cría de caballos, "un cuarto de milla" que ella mandaba a su hermano, así como dinero para pagar la tropa. Hubo un caballo que se llamó el Chivo que le salvó en tres ocasiones y él lo recordó con mucho cariño. Sería interminable continuar narrando las anécdotas de diez largos años que duró la revolución. Habiendo sido herido en el muslo, su asistente Francisco logró montarlo sobre su caballo para trasladarlo. Cuando fue aprendido por un soldado contrario, llegó un coronel contrario y el Gral. Castillo le dijo: "Me rindo con Ud. que es coronel. Tome las riendas de mi caballo". Cuando el coronel se inclinó a tomar las riendas, el Gral. Castillo sacó rápidamente la pistola y disparó contra el Coronel y su asistente; lograron huir. Así como ésta hay como centenares de anécdotas.

 
 

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